Guía
La tarjeta de siempre, en el Wallet del móvil. Qué es, qué tipos hay y cómo se pone en marcha en un negocio pequeño.
Tarjeta de ejemplo, dibujada como la de verdad. La tuya lleva tu logo y tu color.
Una tarjeta de fidelización digital es la tarjeta de sellos, de puntos o de socio de toda la vida, guardada en Apple Wallet o Google Wallet en lugar de en la cartera. El cliente la añade desde el móvil, sin descargar ninguna app, y la tarjeta se actualiza sola cada vez que viene.
La diferencia con una app de fidelización es que no hay app. Wallet ya viene en todos los móviles, y una tarjeta guardada ahí se ve cada vez que el cliente paga algo. La diferencia con la de papel es que no se pierde, lleva la cuenta sola y te deja hablar con el cliente cuando no está en el local.
Con TAPPI, la tarjeta se añade tocando un chip NFC que pones en la barra o escaneando un QR. El mismo toque sirve para poner el sello, descontar una visita del bono o pagar con el saldo. Y la misma página que abre el chip lleva también al cliente a dejar su reseña en Google.
El chip es un disco o una pegatina NFC. Se toca con el móvil y abre tu página. Cada chip lleva también un QR para quien no use NFC.
Logo, color y nombre. La tarjeta se dibuja con ellos y se ve igual en iPhone y Android.
Sellos, puntos, niveles, saldo, bono, cupón o membresía. Cada una encaja con un tipo de negocio; abajo están todas.
Con números
Calculado con tus respuestas: unos 300 clientes a la semana y un ticket de unos 10 €. No es una promesa.
Los precios no incluyen IVA. Todos los planes incluyen también tu página de reseñas de Google.
Tarjeta de sellos digital: Una visita, un sello. Diez sellos, un premio. La mecánica más simple que existe, sin cartulina y sin sello de tinta.
Tarjeta de puntos digital: Cuando el ticket importa más que la visita. Un punto por euro, y el premio para quien más gasta.
Tarjeta de niveles: Tus mejores clientes deberían notar que lo son. Bronce, Plata y Oro, y la tarjeta cambia de color al subir.
Tarjeta prepago: El cliente carga saldo, tú lo tienes en caja antes de que consuma, y cada café se paga con un toque.
Bono de visitas: Cinco cortes, diez clases, seis sesiones. Pagado por adelantado, descontado con un toque, y la cuenta la lleva la tarjeta.
Cupón digital: Para quien todavía no ha venido. Un cupón en su Wallet que se canjea una vez y no se fotocopia.
Tarjeta de membresía: Una cuota que se renueva sola y una tarjeta que dice que estás dentro. Para el club, el estudio o el café de los socios.
El cliente acerca el móvil al chip o escanea el QR. Se abre una página con tu marca que le pide su nombre y, si quieres, su email o su cumpleaños. Pulsa “Añadir a Apple Wallet” o “Añadir a Google Wallet” y la tarjeta queda guardada.
A partir de ahí la tarjeta se actualiza sola: los sellos, los puntos, el saldo o las visitas que quedan cambian en su pantalla sin que tenga que abrir nada. Y puede recibir avisos en la pantalla de bloqueo, que es lo más parecido a hablarle que puede hacer un negocio sin su número de teléfono.
La página que abre el chip es la misma para todos los clientes y lleva dos cosas: un botón para escribir la reseña en Google y la opción de mandarte un mensaje privado. No se pide ninguna nota antes y nada se ofrece a cambio de una reseña: Google lo prohíbe y nosotros también.
Preguntas
Empieza hoy
Seis preguntas, sin cuenta, y te llevas tu tarjeta al móvil.